Traumatismos de miembros inferiores

Los traumatismos complejos de las extremidades son aquellos que combinan fracturas óseas con lesiones extensas de partes blandas, como piel, tejido celular subcutáneo, músculo, tendones, nervios o vasos. El correcto tratamiento precoz disminuye el tiempo de recuperación de estas lesiones y reduce el tiempo de consolidación ósea de las fracturas. Para reparar estas graves pérdidas de tejidos, a veces se necesitan sofisticadas técnicas de reconstrucción con técnicas microquirúrgicas, de ahí la importancia de la experiencia del equipo reconstructor en este tipo de lesiones.

En muchas ocasiones, es necesario trasladar tejidos de otras localizaciones para reparar un defecto. Estos tejidos, llamados colgajos, tienen que llevar su propio riego sanguíneo para sobrevivir. Hay dos técnicas para transferir tejidos: con colajos pediculados, donde se mantienen los vasos sanguíneos unidos al tejido y simplemente se rotan los vasos para llevar los tejidos al defecto, o los colgajos libres, en los que se cortan los vasos sanguíneos en bloque con el tejido y luego se re-conectar de nuevo en otros vasos cercanos al defecto  mediante técnicas microquirúrgicas. Los avances de la cirugía de los colgajos en los últimos años han hecho que sea posible trasladar cualquier tipo de tejido al defecto desde otra parte del cuerpo, haciendo coberturas “a medida”.

 

COLGAJOS  UTILIZADOS CON  MÁS  FRECUENCIA


FASCIO-CUTÁNEOS: aportan piel, tejido celular subcutáneo y fascia. Se usan para la mayoría de las coberturas en las que es necesario nueva piel y tejido subcutáneo.

MUSCULARES:
aportan músculo. Se usan para cubrir defectos donde es necesario aportar tejidos bien vascularizados, como en el caso de fracturas abiertas con hueso expuesto.

MÚSCULO-CUTÁNEOS:  aportan músculo con la piel y tejido celular subcutáneo. Aportan volumen, se usan con frecuencia en reconstrucción de mama y también en la reconstrucción de defectos oncológicos complejos.

INJERTO ÓSEO VASCULARIZADO:  aportan hueso. Se usan para la reconstrucción de defectos óseos traumáticos o tras resección tumoral.

COLGAJOS OSTEO-CUTÁNEOS: aportan hueso y una isla de piel y tejido subcutáneo. Se usan para la reconstrucción ósea y de partes blandas simultáneas, como en casos de defectos oncológicos de cabeza y cuello (por ejemplo en cuando hay una resección de tumores mandibulares).

INJERTO NERVIOSO VASCULARIZADO: aportan nervio con su riego sanguíneo. Se usan para reconstrucción nerviosa en defectos grandes y en cierto tipo de lesiones del plexo braquial.

COLGAJOS PERFORANTES. Son colgajos fasciocutáneos, basados en una arteria perforante que atraviesa el músculo subyacente o que discurre por el espacio entre dos músculos contiguos (septo intermuscular). Ocasionan una menor morbilidad de la zona dadora al mantener intacto el músculo subyacente.