Lesiones nerviosas
Un nervio, al igual que un cable eléctrico, está compuesto por un grupo de fibras rodeadas por una envoltura. El sistema nervioso periférico es una compleja red de nervios que llevan la información al cerebro, desde donde se transmite al resto del cuerpo. Los nervios pueden ser mixtos, sensitivos o motores. Los nervios motores llevan mensajes a los músculos para mover el cuerpo y los nervios sensitivos llevan al cerebro señales de dolor, tacto y temperatura desde distintas partes del cuerpo.

Según su causa, pronóstico y curso evolutivo, las lesiones de los nervios se pueden dividir en tres grupos: lesiones por compresión crónica, producida a nivel de estrechamientos en su recorrido al pasar por túneles o canales óseos; lesiones por sección, ruptura del nervio por elementos punzantes, heridas por arma de fuego o fragmentos óseos, y lesiones por tracción o estiramiento. Las lesiones por presión y estiramiento pueden romper las fibras nerviosas o los hilos conductores, manteniendo intacta la cubierta o envoltura. En cambio, cuando el nervio se secciona, se rompen las fibras y la cubierta. El resultado final es la interrupción de las señales que entran y salen del cerebro, impidiendo que los músculos trabajen y originando una pérdida de  sensibilidad en el área que suple el nervio. El dolor suele ser variable y, cuando éste es intenso, suele ser síntoma de lesiones nerviosas crónicas. A veces, son necesarios determinados estudios (EMG, RMN, etc.) para evaluar el nivel de daño nervioso.

¿QUÉ PASA SI NO SE REPARA?

Cuando las fibras están rotas, pero la cubierta intacta, la recuperación nerviosa es total o parcialmente posible. Pero, si están rotas tanto las fibras como la cubierta es imposible la recuperación nerviosa. Las fibras de la parte cortada que conecta con el cerebro crecerán formando una cicatriz nerviosa llamada neuroma que suele ser algo dolorosa y con una sensación eléctrica al tacto.

 

¿CÓMO SE REPARAN ESTAS LESIONES?

Primeramente se repara el envoltorio (neurorrafia), ya que las fibras nerviosas son tan pequeñas que no es posible repararlas desde los inicios. Normalmente, estas fibras nerviosas se regeneran, y si encuentran los túbulos vacíos en la parte distal pueden alcanzar los receptores musculares y sensitivos. Sin embargo, no todas las fibras llegarán al destino correcto, muchas fibras sensitivas alcanzarán receptores motores y al revés. Cuando no es posible unir los extremos nerviosos, porque existe mucha separación entre ellos, se puede interponer fragmentos de otro nervio (injerto nervioso), que causa un pequeño déficit sensitivo de la zona donde se toma. En otras ocasiones, el nervio no está seccionado, sino que está englobando tejido cicatricial, por lo que se deberá liberar y colocar en un lecho de tejido sano (neurolisis). Cuando no es posible la reparación del  nervio, se pueden utilizar los nervios de alrededor para suplir la función del nervio lesionado (técnicas de neurotización o transferencias tendinosas). En las lesiones por compresión se debe liberar al nervio de las estructuras que lo comprimen en un sitio determinado de su trayecto. Por el contrario, las lesiones por tracción o estiramiento se tratan como lesiones por sección del nervio. Con el agravante de que las lesiones por tracción suelen ser más graves, ya que afectan a una determinada longitud del nervio.

 

DESPUÉS DE LA CIRUGÍA

La regeneración nerviosa es lenta, en torno a 0.5 mm. – 1 mm. al día, y depende de la edad, el tipo de traumatismo, el tipo de nervio afectado y la localización de la lesión. El resultado final puede no verse hasta pasados meses o, incluso, años. Durante este tiempo, es necesario seguir un tratamiento rehabilitador para que los músculos denervados trabajen y las articulaciones mantengan su rango de movilidad, mientras se espera la reinervación.

 

¿CUÁNDO DEBEN REPARARSE ESTAS LESIONES?

A menos que haya una sospecha de sección completa del nervio, es prudente esperar un tiempo (generalmente entre 3 y 6 meses) para valorar si aparecen signos de recuperación nerviosa (sensitiva y motora). En caso de que no aparecieran, o de que fuesen menores de lo esperado, se debe proceder a la exploración quirúrgica y a la  reparación nerviosa.

 

TUMORES NERVIOSOS

Conocidos como Schwanomas o neurofibromas, se originan en la cubierta del nervio y en su mayoría son benignos. Suelen producir escasos síntomas, a veces sólo una pequeña pérdida de sensibilidad. Con técnicas quirúrgicas cuidadosas y con medios de magnificación óptica (gafas-lupa, microscopio) es posible extraer estos tumores sin afectar a la funcionalidad del nervio. En ocasiones, cuando se trata de tumores grandes, es posible cierta pérdida de funcionalidad del nervio. En muy raras ocasiones, se pueden encontrar tumores malignos de distinto tipo. Éstos exigen tratamientos más radicales, a veces con pérdida completa de la función del nervio e incluso tratamientos complementarios de radio o quimioterapia.


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